A poco inquietos que sean ustedes se preguntarán y si no ya se lo cuento yo, que hacía Ripley que apenas puede despegar los pieses del suelo e iba sin bastón, mirando a los cielos madrileños?
Fácil, pues llevar la contraria, ya había demasiados cabizbajos y además tiene truco, estaba sentado en un banco. Casi todas las fotos que van a ver durante los proximos dias están tomadas desde ese banco o en sus cercanías. Me senté y solo tuve que esperar que las fotos fueran viniendo a mi una detrás de otra.
Y vinieron, 89 exactamente, que si bien no son muchas puedo aprovechar 19 lo que sube un mucho por cierto mi número de aciertos, motivo que me llena de orgullo y satisfacción porque la cámara y uno mismo comienzan a conocerse sin temerse. Aún falta un largo recorrido y utilizo mi propio lenguaje ajeno y lejano al de los que saben, pero es que uno es así, no tiene arreglo.
Se preguntarán ustedes por que Ripley que siempre fotografía por la mañana lo hizo esta vez por la tarde y con esa luz tan especial.
Fácil, a las tres del pasado jueves tuve cita con el fisio que resultó ser un fiasco -aporreaba el teclado del ordenador con dos dedos-, porque lo mio no me lo pueden tratar aqui al lado de casa, me dio una cita para los dolores en el pecho por lo de las caidas que ya no sirve porque 6 semanas después ya me contarán y además estoy mejor gracias a una bolsa de agua caliente, y para contentarme me remitió a mi médico de cabecera que a su vez fue quien me remitió a él, en fin, me cabreé y acto seguido pasé por la ducha, con el cuerpo lleno de esas impurezas que siempre se me quedan cada vez que voy a un centro de salud u hospital y no me lo pensé dos veces, éste tio dice que no, pues yo me voy a hacer fotos pese a las previsiones de lluvia que finalmente quedaron en eso, en simples previsiones justo hasta cuando abrí la puerta de casa.
Hoy los deberes los tienen en Tan solo un instante, no me fallen.
Hoy los deberes los tienen en Tan solo un instante, no me fallen.






